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El Asesino de Aguas Libres
 

Diogo Alves, el mayor serial killer de la historia de Portugal, mató a cientos de personas a mediados del siglo XIX. Su historia fue llevada a las pantallas en 1911 y se convirtió en la primera película de ficción portuguesa.

Los científicos de la época decidieron conservar su cabeza en formol porque estaban convencidos de que allí, en su interior, se escondía la esencia del mal. Hoy sigue flotando en aquella solución líquida, esperando que alguien realice el viaje.